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EL PUEBLO HUICHOL DENUNCIA QUE PERSONAS AJENAS A SUS COMUNIDADES, SAQUEAN EL PEYOTE DEL DESIERTO DE WIRIKUTA

Por Redacción

Exigen poner un “hasta aquí” a los saqueadores del peyote, ya que están atentando contra su cultura en la zona sagrada conocida como el desierto de Wirikuta en Real de Catorce, San Luis Potosí.

“Lo lamentable es que hasta el propio pueblo huichol ha traído gente ajena para comercializar el alucinógeno, hay intereses económicos de por medio, nosotros hemos tenido este tipo de problemas porque no se ha podido controlar la depredación”, dijo uno de los integrantes de la etnia, Margarito Díaz González proveniente de Nayarit.

Señaló que la Procuraduría General de la República en San Luis Potosí, ya tiene conocimiento de lo que está sucediendo en su lugar sagrado, “los huicholes han insistido mucho para que se vigilen todos los accesos que van al sitio donde se produce, para evitar el saqueo”.

HUICHOLES “PIRATA”

Aducen que personas de su propio pueblo, se ponen al servicio de otras personas para traficar el peyote y que éste sea trasladado a Estados Unidos, cometiendo con esto un delito grave y atentando contra los ritos sagrados de los wirrarikas.

Hay marakames [chamanes] que sirven como guías a los saqueadores, incluso para ayudarles a cortar la cactácea a ras de tierra, lo que provoca que muchas veces ya no vuelva a salir, refieren los pobladores.

Aseguran además, que hay personas ajenas a la etnia que utilizan la vestimenta para hacerse pasar como huicholes y sacar el peyote, aunque muchas veces son descubiertos al no hablar la lengua.

Huicholes de Nayarit, Durango y Jalisco realizan peregrinaciones hasta el sitio sagrado de Real de Catorce para llevar a cabo sus ritos, pero cada vez que regresan encuentran menos peyote, poniendo en riesgo su cultura ancestral, ya que utilizan el alucinógeno para invocar a su dios y poder hacer sus agradecimientos.

Pidieron a las autoridades apoyen con vigilancia, ya que por cuestiones económicas, los wirrarikas no pueden desplazarse desde Nayarit o Jalisco hasta el municipio de Real de Catorce para cuidar la zona.

TENTADOR NEGOCIO

De acuerdo a los integrantes del pueblo wirarika, el kilo de peyote alcanza los 5 mil pesos, ya que hay quiénes pagan lo que sea por el alucinógeno.

Y aunque ellos mismos han colocado cinco módulos de vigilancia en San Juan del Tuzal, Mastranto y Yoliat, Coyotillo y Las Margaritas, nada han podido hacer para evitar que se lo sigan llevando, ya que los saqueadores utilizan rutas alternas para no tener problemas.

Para reproducirse el peyote tarda de 15 a 16 años, siempre y cuando haya humedad, pero como en los últimos meses no ha llovido, casi ya no hay, sobre todo en Las Margaritas y en la comunidad del Mastranto, donde había grandes sembradíos de esta planta sagrada.

Reiteran que el peyote solamente puede ser llevado por los peregrinos que vienen al ceremonial en el cerro de El Quemado; los marakames son quienes tienen el secreto para rezar y que se reproduzca la planta.

TRADICIÓN ANCESTRAL

Dos o tres veces al año los wirrarikas vienen a sus peregrinaciones al desierto de Wirikuta en el cerro de El Quemado que se ubica a 6 kilómetros de la cabecera municipal, donde realizan su ritual religioso; al lugar sólo se puede llegar a pie o en caballo.

Ahí, durante tres días y entre cantos, los huicholes realizan sus rituales dejando ofrendas como mazorcas de maíz y si fue buena la cosecha, jícaras, además de trabajos elaborados con estambre y chaquira.

Advirtieron que el ritual para recoger y consumir el peyote, solamente puede ser dirigido por un marakame, “es el autorizado y nadie más”.

FUENTE: SINEMBARGO.MX

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