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EL BACHILLERATO INTERNACIONAL 5 DE MAYO DE LA BUAP PROMUEVE LA VOCACIÓN CIENTÍFICA ENTRE SUS ESTUDIANTES

  • Se llevó a cabo el Cuarto Encuentro de Ciencias, en el cual participaron 210 alumnos con proyectos, experimentos y prototipos.

Las instituciones académicas deben estar conscientes de que no puede haber ciencia sin educación y que la educación no tiene una razón de ser si no está orientada a la ciencia, la cual es el motor de desarrollo de los países, expresó Ygnacio Martínez Laguna, titular de la Vicerrectoría de Investigación y Estudios de Posgrado (VIEP) de la BUAP, al asistir al Cuarto Encuentro de Ciencias del Bachillerato Internacional 5 de Mayo.

Tras recorrer los diferentes proyectos, experimentos y prototipos presentados por 210 estudiantes, reconoció la iniciativa de esta unidad académica para propiciar el vínculo entre la educación media superior y la ciencia.

En este sentido, destacó que la BUAP impulsa el programa Verano de Talentos, a través de la VIEP, como una forma de promover entre los estudiantes de preparatoria una cultura científica y humanista, así como la vocación por la ciencia y la investigación. Se planea, señaló, que dicho programa crezca en los próximos años, para que participe un mayor número de jóvenes.

Por su parte, Odorico Mora Carreón, director del bachillerato, agradeció al vicerrector por el apoyo brindado para la realización de este tipo de actividades, cuyo objetivo “es contribuir en la formación académica de las nuevas generaciones de alumnos, quienes representarán el futuro de México en materia de investigación y avances científicos que beneficien a la sociedad”.

El Cuarto Encuentro de Ciencias, del Bachillerato Internacional 5 de Mayo, es el resultado de un trabajo interdisciplinario de las materias de Biología, Física y Sistemas ambientales y sociedades, de las cuales se desprenden los proyectos.

Uno de los experimentos presentados por un equipo de alumnos de primer año consistió en la comprobación de la presencia de diferentes partículas subatómicas en un espacio determinado, en el que dentro de una cámara de niebla casera se introducía un frasco con una esponja que contenía 20 mililitros de alcohol isopropílico y una superficie de hielo seco, que al ser proyectados con una luz dentro de la caja permitía observar la trayectoria de las partículas.

Otro de los proyectos fue la elaboración de una micro planta tratadora de agua residual, mediante la utilización de una celda de combustible microbiano con bacterias extraídas del arbusto conocido como yuca, en la cual los estudiantes mostraron el proceso de descontaminación de una porción de agua del río Atoyac.

Todos los trabajos fueron evaluados por un jurado compuesto por investigadores de instituciones externas, así como por profesores de otras preparatorias y exalumnos.

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