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PRODUCTORES DE GAME OF THRONES EMPLEAN POLLOS Y REPTILES PARA INSPIRARSE EN LA CREACIÓN DE DRAGONES

Por Redacción

Drogon, Viserion y Rhaegal no nacieron en el mar Dothraki. Tampoco Daenerys, quien dice ser su madre, es dueña de las criaturas. Para encontrar el origen de las bestias aladas hay que ir hasta Alemania, donde la empresa Pixomondo trabaja para que cada pequeño detalle luego parezca inmenso en pantalla. Las alas, las escamas o su médula ósea son algunos de ellos, pero hay muchos más.

Los dragones de Game of Thrones se han convertido en el sello de identidad de la serie. Cada vez que uno de ellos aparece, los fans se acomodan en su sofá para presenciar un espectáculo que probablemente lleva consigo acción, sangre y fuego. Sobre todo, si esa escena va acompañada de una palabra: “dracarys”.

Pero tras toda la parafernalia, que a veces no dura más de dos o tres minutos, existe el trabajo de varios meses de desarrollo. “Cuando empezamos un nuevo proyecto siempre hacemos un estudio y buscamos algo que tenga similitudes con esta criatura virtual”, indica a Vertele Pascal Tonecker, productor ejecutivo de Pixomondo. En el caso de los dragones, esa similitud la encontraron en un animal concreto: un pollo.

El portavoz apunta que todo comenzó con una pregunta: “¿qué aspecto tiene un dragón?”. HBO ya les había dado algunos bocetos e indicaciones, pero para lograr el nivel de realismo que aparece en televisión necesitaban más detalles. “Vimos que un pollo podría ser un buen ejemplo para imaginar la estructura de su esqueleto o de las alas”, revela Tonecker. De esta manera, la idea de Viserion estuvo antes en el estante de una carnicería que en un complejo modelo 3D.

Los diseñadores necesitaban una referencia para comprobar desde cómo funcionan sus articulaciones hasta cómo se trasluce la luz a través de la piel. Según experto, “elegimos el pollo porque, tras ver los primeros dibujos de los dragones, pensamos que la forma de su pecho era la más parecida a la del animal fantástico”. Aun así, señala que también tomaron patrones de otros animales como cocodrilos, serpientes o lagartijas, con los que obtuvieron los patrones necesarios para diseña aspectos como la textura de su piel.

La primera vez que aparecieron los dragones fue al final de la primera temporada, cuando todavía eran crías recién salidas del huevo. Pero ahora sería difícil que alguno de ellos se posara en el hombro de Daenerys sin fatídicas consecuencias. A medida que estos aumentan, también lo hace la complejidad de su diseño. Tonecker lo compara con un bebé humano, que cuando nace tiene una fisionomía determinada y poco a poco va modificando su cuerpo. “No solo incrementan de tamaño, igualmente lo hacen los rasgos de la cara”, añade el productor ejecutivo. Pero con Drogon o Rhaegal tienen un inconveniente añadido: al ser un animal fantástico, no existe una referencia natural.

Para delimitar cómo evolucionan y otro gran número de aspectos, los responsables de Pixomondo tienen continuas reuniones con Joe Bauer y Adam Chazen, supervisores de HBO encargados de los efectos especiales en Game of Thrones. “Comenzamos con los borradores iniciales, el arte conceptual, y luego ya creamos un modelo tridimensional”, dice Tonecker. Pero ese no es el definitivo, sino un prototipo al que luego tienen que añadir articulaciones, músculos y, por último, texturas. “Este es el comienzo de todo, que siempre dura unos tres o cuatro meses”, aclara. Y aunque cada dragón es diferente, todos tienen la misma base: “empezamos con uno y cuando lo tenemos listo lo adaptamos al resto”.

 

FUENTE: SINEMBARGO.MX

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