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EL 2 DE OCTUBRE NO SE OLVIDA PORQUE SEGUIMOS TENIENDO LA SANGRE ROJA Y EL CORAZÓN A LA IZQUIERDA: CLAUDIA RIVERA

  • Las balas, la tortura y la desaparición forzada no son ingredientes para el país que queremos, señaló la presidenta municipal electa de Puebla.

La bandera nacional ondeó a media asta en el zócalo de la ciudad de Puebla conmemorando los 50 años de la matanza perpetrada por el Estado mexicano en contra de los estudiantes en la Plaza de las 3 Culturas de Tlatelolco.

Claudia Rivera Vivanco, presidenta electa de la ciudad de Puebla, acompañada de la Brigada del 68 y legisladores locales rindió honores al lábaro patrio.

Luego de entonar el himno nacional, la activista a favor de los derechos de las mujeres exhortó a construir nuevas maneras de conmemorar el 68: “Hoy como cada 2 de octubre estamos convencidos que las balas, la tortura, la desaparición forzada no son ingredientes con los que deseamos continuar la construcción de nuevas conmemoraciones.”

Ante los asistentes, universitarios, académicos, y miembros de organizaciones sociales, Claudia Rivera Vivanco recordó que la rebelión estudiantil del 68 gestó un nuevo país: “En 1968 se dieron a la luz nuevas formas de libertad ciudadana: la memoria subversiva, prensa libre, la defensa de la libertad de expresión y la libertad de asociación”.

En la ceremonia conmemorativa participaron los miembros de la Brigada del 68: Armando Domínguez, David Méndez y Argelia Arriaga García; también las diputadas locales, Yadira Lira y Nora Escamilla, así como el diputado federal, Guillermo Aréchiga.

La presidenta municipal electa expuso su solidaridad con los estudiantes: “Hasta el día de hoy los estudiantes siguen siendo torturados, desaparecidos y asesinados por un gobierno que rechaza y aniquila a quienes se atreven a pensar, criticar y pronunciarse en contra de las injusticias”.

Claudia Rivera Vivanco reconoció a su generación en la herida histórica del 68: “Muchos no estuvimos y muchos no habíamos nacido pero la herida de aquel 2 de octubre sigue en el corazón de todos los mexicanos, una herida que sigue clamando y reclamando justicia, no para señalar al culpable sino para evitar a toda costa el autoritarismo vivido en aquellos días y continuar trabajando para garantizar el carácter público de la universidad, “que sea de todos o de nadie”, así como la libertad en el sentido amplio de la palabra”.

La presidenta electa citó la urgencia de que cada generación abone a su misión histórica: “Han transcurrido 5 décadas y las utopías siguen deshojándose, cada generación ha contado con su tiempo y espacio, su oportunidad dentro del acontecer histórico para transformarse en piezas de la memoria.”

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