El inicio de este año marca un avance significativo en materia de derechos laborales y bienestar social en Puebla, con la entrada en vigor del nuevo salario mínimo general, que alcanza los 315.04 pesos diarios, beneficiando directamente a más de 1.5 millones de trabajadoras y trabajadores en la entidad.
Esta actualización salarial, alineada con los principios de prosperidad compartida, busca fortalecer la estabilidad económica de los hogares poblanos y dinamizar la economía regional desde el primer día del año. El Gobierno del Estado de Puebla destacó que el incremento representa un paso firme hacia una distribución más equitativa del ingreso y una mejora sostenida en la calidad de vida de la población.
La administración encabezada por el gobernador Alejandro Armenta subrayó que un salario digno es clave para reducir brechas sociales y combatir la pobreza laboral. Con este ajuste, el ingreso mensual asciende a 9 mil 582.47 pesos, lo que contribuye de manera directa a la protección del poder adquisitivo y al fortalecimiento del consumo interno.
El aumento salarial deriva del acuerdo alcanzado por la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami), y se inscribe dentro del modelo económico impulsado a nivel federal por la presidenta Claudia Sheinbaum, enfocado en una visión humanista y en el fortalecimiento del mercado interno. Desde 2018, el salario mínimo ha registrado una recuperación acumulada del 154 por ciento en su poder adquisitivo, permitiendo hoy cubrir el costo de dos canastas básicas, un logro que revierte décadas de rezago salarial.
El secretario de Desarrollo Económico y Trabajo, Víctor Gabriel Chedraui, destacó que este avance beneficia de forma directa a más de 1.5 millones de personas trabajadoras en Puebla, generando un impacto positivo en sectores clave como la alimentación, la salud y la educación. Asimismo, resaltó que el incremento del 13 por ciento no pone en riesgo la estabilidad de precios ni la competitividad de las empresas locales.
El Gobierno del Estado mantiene una coordinación permanente con los sectores productivos para asegurar el cumplimiento de esta disposición en todos los centros laborales, bajo un esquema de diálogo, responsabilidad social y apego a la ley.
Con estas acciones, Puebla refrenda su compromiso con un desarrollo económico incluyente, donde el trabajo digno y el bienestar de las familias sean pilares del progreso social.

