San Luis Atexcac, Guadalupe Victoria, Puebla.— En un firme compromiso con la Agenda 2030 de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), la empresa Altosano Granjas Carroll de México llevó a cabo una significativa jornada de reforestación en el ejido de San Luis Atexcac, municipio de Guadalupe Victoria, Puebla.
El pasado 25 de agosto, colaboradores de la empresa trabajaron junto a ejidatarios locales para sembrar más de 7 mil plantas endémicas de la región: 5,000 magueyes mansos y 2,000 cedros blancos, especies de alto valor ecológico y cultural en la zona.
Esta acción responde al ODS 15 de la ONU, que busca gestionar sosteniblemente los ecosistemas terrestres, frenar la desertificación, restaurar tierras degradadas y detener la pérdida de biodiversidad, objetivos en los que Granjas Carroll ha enfocado múltiples campañas ambientales en Puebla y Veracruz.
“Con estas jornadas no solo sembramos árboles, también sembramos conciencia, restauramos identidad y fortalecemos la sostenibilidad ambiental de nuestras comunidades”, señalaron representantes de Altosano.
Vínculo con la comunidad y restauración ecológica
Más allá del impacto ambiental, la jornada tuvo un componente social esencial: la participación directa de ejidatarios y habitantes de la comunidad, quienes agradecieron el respaldo de la empresa para recuperar especies nativas que estaban en riesgo de desaparecer.
El trabajo conjunto también fortaleció los lazos de cooperación entre Granjas Carroll y la comunidad local, reforzando una visión común de protección de los recursos naturales y desarrollo sostenible.
“Las comunidades rurales son las primeras en experimentar los efectos del deterioro ambiental. Por ello, nuestro compromiso va más allá del cumplimiento corporativo; es una responsabilidad ética y social”, destacaron representantes de la empresa.
Responsabilidad ambiental como eje de desarrollo
Altosano Granjas Carroll reiteró su compromiso con el equilibrio entre actividad productiva, bienestar comunitario y sostenibilidad ambiental, apostando por acciones concretas que promuevan la restauración de ecosistemas y la educación ambiental en las regiones donde opera.
Con este tipo de iniciativas, la empresa porcícola demuestra que el sector productivo puede y debe ser parte activa de las soluciones al cambio climático y la pérdida de biodiversidad, alineándose con los principios del Pacto Global de la ONU y aportando a un futuro más verde para las próximas generaciones.


