En el corazón de San Andrés Cholula, la comunidad de Santa María Tonantzintla mantiene viva una de sus tradiciones más significativas: el tejido de palma, una práctica ancestral que cobra especial relevancia durante la Semana Santa y que representa un vínculo profundo entre historia, fe y comunidad.
La presidenta municipal Lupita Cuautle Torres participó por segundo año consecutivo en esta tradición, acompañando a las y los habitantes en la elaboración de los ramilletes y en las actividades comunitarias que dan forma a este ritual. La edil destacó que cada pieza elaborada simboliza la memoria colectiva del pueblo, donde se entrelazan creencias, identidad y sentido de pertenencia.
El proceso inicia desde el Domingo de Ramos en las faldas del Volcán Popocatépetl, donde familias enteras recolectan los materiales naturales necesarios, como ramas de ocote. Este acto no solo conecta a la comunidad con su entorno, sino que refuerza el carácter colectivo de la tradición.
Posteriormente, el trabajo continúa en la casa del “Mandón”, figura clave que coordina la actividad. En este espacio, generaciones enteras se reúnen para tejer las palmas, compartir conocimientos y transmitir técnicas artesanales que han perdurado a lo largo del tiempo. Este intercambio intergeneracional fortalece el valor cultural de la práctica.
Una vez concluidos, los ramilletes —provenientes de barrios como San Miguel, San Diego, San Pedro y la capilla de San José— son bendecidos y llevados en procesión hacia el emblemático Templo de Santa María Tonantzintla, reconocido por su impresionante estilo barroco indígena. Este recorrido simboliza la unión de la comunidad y el cierre de un proceso lleno de significado espiritual.
El gobierno municipal impulsa la preservación de estas expresiones culturales, reconociéndolas como pilares fundamentales para la cohesión social y la continuidad de la identidad local. Así, el tejido de palma no solo perdura como tradición, sino como un patrimonio vivo que define a Tonantzintla y a todo San Andrés Cholula.



